Recuperación pulmonar: claves de la fisioterapia postoperatoria
Según la información publicada por Diario Correo, la operación de pulmón del papa León XIV ha puesto el foco en la rehabilitación posterior a una cirugía por cáncer pulmonar.

La recuperación puede incluir fisioterapia respiratoria, movimiento progresivo y seguimiento de varios profesionales. El proceso y sus tiempos dependen de cada paciente, así que estas pautas generales no sustituyen las indicaciones del equipo médico.
Respirar y moverse, con progresión
En la información de Diario Correo, Luis Aliaga, especialista en fisioterapia respiratoria del hospital Almenara de EsSalud, explica que durante los primeros días de hospitalización la fisioterapia busca favorecer la reexpansión del pulmón y ayudar a evacuar los líquidos acumulados mediante drenajes torácicos. Los ejercicios de respiración dirigida pueden formar parte de esa fase, aunque la intervención y el dolor pueden dificultar la actividad.
La movilización también se introduce de forma gradual. Orlando Vallejos, responsable de la Unidad Funcional de Medicina Física y Rehabilitación del Instituto Nacional de Enfermedades Neoplásicas, señala que puede empezar por sentarse y ponerse de pie, para avanzar después hacia la marcha según el estado de la persona. No hay una secuencia idéntica para todos: el ritmo debe ajustarse a la evolución clínica.
El alta no marca el final de la recuperación
Tras retirar los drenajes y volver a casa, la rehabilitación puede continuar de forma ambulatoria. El trabajo descrito incluye ejercicios para fortalecer el diafragma, los músculos intercostales y las extremidades. La noticia recoge que pueden apreciarse cambios en el acondicionamiento pulmonar y muscular entre las dos y las cuatro semanas, pero advierte de que la recuperación varía según cada caso.
También hay que distinguir entre la cicatrización visible y la recuperación interna. La primera puede tardar de dos a tres semanas, mientras que el tejido pulmonar puede necesitar de tres a cuatro meses, según los especialistas citados por Diario Correo. Por eso, recomiendan evitar durante ese periodo actividades de alto impacto, como correr, nadar, levantar peso o hacer esfuerzos intensos, y consultar al equipo médico antes de retomar la rutina o viajar en avión.
Qué conviene vigilar
El dolor, la fatiga, la falta de aire y la pérdida de fuerza pueden formar parte de las dificultades que se abordan durante la recuperación. El seguimiento no se limita a los ejercicios: la información también destaca el papel de profesionales de nutrición y psicología, además del control del dolor y la prevención de infecciones respiratorias.
Para pacientes y cuidadores, la pauta práctica es clara: no acelerar por cuenta propia la vuelta al ejercicio ni interpretar los plazos orientativos como una fecha de alta funcional. La progresión debe acordarse con el equipo sanitario, que puede adaptar la actividad a la intervención y a la evolución de cada persona.